Todos asociamos de alguna manera el mundo de los “gangsters” de los años ´20 con el poker. Lo cierto es que hay mucho de este juego en la historia de la mafia.
En la década del ‘20, sobre todo al este de Estados Unidos (Nueva York, Chicago, Atlantic City) transcurrían años violentos en los que la “Enmienda a la Constitución” -que proclamó la famosa Ley Seca- provocaba un efecto contrario al que apuntaban. La venta ilegal de bebidas fortaleció las mafias italianas e irlandesas, quienes instalaron burdeles clandestinos en los que se bebía hasta reventar y se jugaba ruleta y poker. Sobre todo este último juego era el favorito y mantenía su hegemonía gracias a los sobornos a políticos y policías.
Se calcula que el poker producía ganancias de alrededor de veinticinco millones de dólares anuales para el “Sindicato del Crimen”, además de ser más sencillo y de mejor explotación que otros negocios como las carreras de caballos. Esto provocó una lucha por el monopolio del juego, lo que significó muchísimas muertes tanto para quienes querían apropiarse del negocio como para los ingenuos tramposos.
Se trate o no de un juego de apuestas, ya sea más importante el azar o la habilidad, el poker es un juego que ha trascendido continentes y culturas. Es indiscutible la pasión que provoca y el éxito que goza en todo el mundo. El auge del poker virtual es una muestra cabal de otra importante fase de este juego, que seguramente no será la última.


